Magia, Ahora con Abre Fácil - Fuad Chiver

Qué pensarías si te digo que soy un gran cocinero, que la cocina es realmente una de mis virtudes, y para comprobarlo te invito a mi casa a una comida que yo llamo un gran manjar.

Llega el día tan esperado, tocas la puerta de mi casa, y te recibo con los manteles puestos, cubiertos listos y una mesa de primera, y justo en el momento que se te hace agua la boca, te das cuenta que el primer plato del día es una sopa instantánea recién sacada del microondas, admites que es buena, pero no es lo que esperabas, terminas y te anuncio que para el postre hay café soluble, y unos panques, de esos que ya vienen embolsados, que yo tuve el gran tino de poner en un plato, listos para que los comas.

Probablemente me dirías que te gustó la comida, pero que no me crees eso de que soy un gran cocinero y me dirás que debería de hacer algo diferente si realmente me gusta la cocina.

Ahora piensa en esta escena: acabas de comprar una nueva cajita que cambia mágicamente de color cuando la sacudes, y te presentas con un espectador y le dices mira lo que acabo de comprar, es una cajita blanca, y cuando chasqueo los dedos y se vuelve roja, probablemente quedarán maravillados, pero habrán recibido de comer una sopa instantánea, sería tanto como anunciarse como un gran artista y presentar magia enlatada.

O bien acabo de aprender unos movimientos y la presentó ante el público; Mira lo que puedo hacer tu carta elegida, la pongo a la mitad de la baraja y sube ¿te gustó?, que bueno porque estoy a punto de repetirlo unas 16 veces más, cada vez con una técnica más complicada, y cuando termine, podrás servirte de cualquier platillo del buffet denominado elige tu carta y aparece.

¿Qué es lo que quiero decir con esto? Que la magia no puede limitarse a conocer un movimiento, juego o rutina y presentarlo tal cual, el conocer la trampa de un efecto de magia no me da permiso de llamarme mago, de la misma manera que yo no me puedo nombrar chef por saber calentar una sopa instantánea, aunque yo le ponga limón, sal y la mezcla de salsas que yo quiero.

No se trata de saber hacer una pizza desde su amasado, ni de inventar movimientos de magia que nadie conoce, no busco tampoco que a todo le pongamos una historia o cuentito, sino que, esa magia que estamos haciendo refleje algo de esa pasión que decimos que tenemos cuando hablamos de magia, que nos apasione la magia y no sólo sus trampas.

El primer paso es quitarnos ese ego que obtenemos al aprender la trampa, ese famoso: “es muy bueno, pero yo ya sé cómo lo hace”, es reconocer que el secreto es apenas el principio y no el final, igual que tener una sopa instantánea hecha, es apenas mi primer acercamiento con la cocina y no mi graduación, no importa que sea la receta de un gran chef, ni el secreto de un gran mago.

Veo gran cantidad de magos que de pronto son muy serios y en el acto siguiente son muy cómicos, y no es porque se trate de su personalidad múltiple, sino porque, el primer efecto pertenecía a alguien como Lavand y el segundo a alguien cómo Tamariz, algo así como servir galletas dulces y saladas en el mismo plato porque era lo que teníamos en la despensa, o las rutinas que más me impactaron cuando las vi.

Piensa que esa misma cajita que arriba mencionábamos puede ser un detector de mentiras que cada que mientes se vuelve rojo, y blanco con la verdad, que en lugar de sólo subir una carta presentamos una historia divertida de una carta con la ambición de subir en cada ocasión (¿te suena conocido?) en fin, utiliza ese arroz instantáneo que acabas de comprar como un ingrediente más de tu paella y no cómo un platillo principal.

Cuando he platicado con el gran mago argentino Daniel Garber me pregunta ¿qué queda si el público sabe la trampa? Y la mayoría de las veces la respuesta es simple, no queda nada, porque no se le ha puesto nada adicional, no sé si el mago es extrovertido, juguetón, serio, ni nada de él, sólo entiendo que de una baraja mezclada puede encontrar los ases de una manera que creo que es imposible, pero me ha dado de comer magia enlatada, una magia sin sabor, sin chiste, y peor aún sin mago.

Busca algo que te emocione en la vida, algo que te divierta o incluso algo que odies y ponlo en ese juego que tanto te gusta, ¿realmente lo que más te gusta en la vida es encontrar un cartón perdido entre otros similares? Si la respuesta es no, empieza por integrar otros elementos.

Y a pesar de lo que te digan todos los libros de autoayuda, no se trata de que seas tú mismo, para mi está bien que seas Batman, pero no creas que lo serás sólo por ponerte su cinturón.

Sabemos que es importante conocer las diferentes opiniones y puntos de vista de artistas nacionales e internacionales, por ello ponemos a tu alcance está sección. 

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